miércoles, 17 de abril de 2013
Alegorías Pabellón Consistorial Plaza Mayor
ALEGORÍA DE LA AGRICULTURA
En el centro de la portada, orientada dirección norte, se erige la construcción que en la actualidad es la sede del Ayuntamiento de Salamanca, sobre el mismo se levanta una espadaña con distintas esculturas que hacen alegoría a la agricultura, industria, música y poesía y tres campanas.
martes, 16 de abril de 2013
Medallones del Pabellón Consistorial: Carlos IV
Carlos IV de Borbón, llamado el Cazador (Portici, Nápoles, 11 de noviembre de 1748 – Roma, 20 de enero de 1819)
fue rey de España desde el 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808.
Hijo y sucesor de Carlos III y de María Amalia de Sajonia.
Sucedió a su padre, Carlos III, al morir éste el 14 de diciembre de 1788.
Accedió al Trono con una amplia experiencia en los asuntos de Estado, pero se
vio superado por la repercusión de los sucesos acaecidos en Francia en 1789 y por su falta de energía personal que
hizo que el gobierno estuviese en manos de su esposa María Luisa de Parma y de su valido, Manuel Godoy, de quien se decía era
amante de la Reina ,
aunque hoy en día esas afirmaciones han sido desmentidas por varios historiadores. Estos acontecimientos frustraron las
expectativas con las que inició su reinado. A la muerte de Carlos III, el empeoramiento de la
economía y el desbarajuste de la administración revelan los límites del
reformismo, al tanto que la
Revolución francesa pone
encima de la mesa una alternativa al Antiguo
Régimen.
Medallones del Pabellón Consistorial: Fernando VII
Fernando
VII de Borbón (San
Lorenzo de El Escorial, 14 de
octubre de 1784 - Madrid, 29 de septiembre de 1833),
llamado el Deseado o el
Rey Felón, fue rey de
España entre marzo y mayo de 1808 y,
tras la expulsión del «rey intruso» José
I Bonaparte, nuevamente desde diciembre de 1813
hasta su muerte, exceptuando un breve intervalo en 1823, en que fue destituido por el Consejo de Regencia.
Hijo y
sucesor de Carlos IV y de María
Luisa de Parma, depuestos por obra de sus partidarios en el Motín de Aranjuez, pocos monarcas
disfrutaron de tanta confianza y popularidad iniciales por parte del pueblo
español. Obligado a abdicar en
Bayona, pasó toda la Guerra de
Independencia preso en Valençay, siendo reconocido como el legítimo
rey de España por las diversas juntas, el Consejo
de Regencia y las Cortes de Cádiz. Con la derrota de los
ejércitos napoleónicos y la expulsión de José Bonaparte, Napoleón le devolvió
el trono de España (Tratado de Valençay). Sin embargo, el Deseado pronto se reveló como un soberano absolutista,
y uno de los que menos satisfizo los deseos de sus súbditos, que lo
consideraban sin escrúpulos, vengativo y traicionero. Rodeado de una camarilla
de aduladores, su política se orientó en buena medida a su propia
supervivencia.
Entre 1814 y 1820 restauró el absolutismo, derogando la Constitución de Cádiz
y persiguiendo a los liberales. Tras seis años de guerra, el país y la Hacienda estaban
devastados, y los sucesivos gobiernos fernandinos no lograron restablecer la
situación.
En 1820 un
pronunciamiento militar dio
inicio al llamado Trienio
Liberal, durante el cual se restablecieron la Constitución y los
decretos de Cádiz, produciéndose una nueva desamortización.
A medida que los liberales moderados eran desplazados por los exaltados, el
rey, que aparentaba acatar el régimen constitucional, conspiraba para
restablecer el absolutismo, lo que se logró tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en1823.
La última
fase de su reinado, la llamada Década
Ominosa, se caracterizó por una feroz represión de los exaltados, acompañada de
una política absolutista moderada o incluso liberal
doctrinaria que provocó un
profundo descontento en los círculos absolutistas, que formaron partido en
torno al infante Carlos María Isidro. A ello se unió el
problema sucesorio, sentando las bases de la Primera Guerra
Carlista, que estallaría con la muerte de Fernando y el ascenso al trono de su
hija Isabel II, no reconocida
como heredera por el infante Carlos.
Fernando
VII ha merecido por parte de los historiadores un unánime juicio negativo,
pasando a los anales de la historia de España como el Rey Felón.
Medallones del Pabellón Consistorial: Isabel II
Isabel II de Borbón, llamada la de los Tristes Destinos (Madrid, 10 de octubre de 1830 – París, 9 de abril de 1904) fue Reina de España entre1833 y 1868, gracias a la derogación del Reglamento de sucesión d e 1713 (comúnmente denominado «Ley Sálica» aunque, técnicamente, no lo fuera) por medio de la Pragmática Sanción de 1830. Esto provocó la insurgencia del infante Carlos María Isidro, tío de Isabel II, quien, apoyado por los grupos absolutistas (los denominados «carlistas») ya había intentado proclamarse rey durante la agonía de su hermano Fernando VII.
Medallones del Pabellón Consistorial: Alfonso XII
Alfonso XII de Borbón, llamado el Pacificador (Madrid, 28 de noviembre de1857 – El Pardo, 25 de noviembre de 1885), fue rey de España entre 1874 y1885; era hijo de la reina Isabel II de España y, oficialmente, de su marido, Francisco de Asís de Borbón. Nacido Alfonso Francisco Fernando Pío Juan de María de
Medallones del Pabellón Consistorial: Carlos III
Carlos III de Borbón (Madrid, 20
de enero de 1716 –
14 de diciembre de 1788),
fue duque de Parma (como Carlos I) entre 1731 y
1735, rey de Nápoles (como Carlos VII) y rey de Sicilia (como Carlos V) de 1734 a 1759 y
de España desde 1759 hasta su muerte. Ha
recibido como sobrenombres el
Político y el Mejor Alcalde de Madrid.
Carlos era el tercer hijo varón
de Felipe V que llegó a la vida adulta y el
primero que tuvo con su segunda mujer, Isabel
de Farnesio, por lo que fueron sus medio hermanos Luis I y Fernando
VI, quienes sucedieron a su padre en un primer momento. La muerte sin
descendencia de estos llevaría a Carlos a ocupar el Trono español.
Carlos sirvió a la política
familiar como una pieza en la lucha por recuperar la influencia española en
Italia: heredó inicialmente de su madre los
ducados de Parma, Plasencia y Toscana (1731);
pero más tarde, al conquistar Felipe V el Reino
de Nápoles y Sicilia en el curso
de la Guerra de Sucesión de
Polonia (1733-1735), pasó a ser
rey de aquellos territorios con el nombre de Carlos VII. Contrajo matrimonio en
1737 con María Amalia de Sajonia,
hija de Federico Augusto II,
duque de Sajonia y de Lituania y rey de Polonia.
Medallones del Pabellón Consistorial: Juan Carlos I y Sofía
Juan Carlos I de Borbón (Roma, Italia, 5 de enero de 1938)
es el rey de España.
Fue proclamado el 22
de noviembre de 1975, tras la muerte de Francisco Franco, de acuerdo con la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de1947. La Constitución española, ratificada por referéndum popular el 6 de diciembre de 1978 y promulgada el 27 de diciembre del mismo año, lo reconoce
expresamente como rey de
España y legítimo heredero de
la dinastía histórica de Borbón, otorgándole la jefatura del Estado. La Carta Magna confiere a
su dignidad el rango de símbolo de la unidad nacional. Anteriormente a su
proclamación, había desempeñado funciones interinas en la jefatura del Estado
durante la enfermedad de Franco.
A lo largo de su reinado, el rey ha gozado de un elevado apoyo
popular tanto en España como en Iberoamérica.
Sin embargo, en 2012 esta tendencia cambió de forma drástica y el apoyo se
redujo hasta el punto de que, en abril de 2013, un 53% de la población
desaprobaba la forma en que desempeñaba sus funciones.
El papel del rey durante la Transición
española y su intervención para
frenar el intento de Golpe de
Estado de 1981, su apoyo a la unidad europea y su contribución a la hora de
estrechar relaciones diplomáticas, han sido objeto de diversos homenajes,
reconocimientos, premios y galardones internacionales
Sofía de Grecia (Psykhikó, Atenas, Grecia, 2
de noviembre de 1938) es la reina consorte de España desde 1975, por su matrimonio con el rey Juan Carlos I, y princesa de Grecia y Dinamarca.
Nacida como Sofía
Margarita Victoria Federica, es la hija primogénita del rey Pablo I de Grecia y la reina Federica, que eran príncipes cuando
ella nació. Desde su nacimiento hasta su matrimonio ostentó el título de Su Alteza Real la princesa Sofía de Grecia y
Dinamarca.
Medallones del Pabellón Consistorial: Alberto de Churriguera
Alberto
Churriguera Ocaña. Nació en Madrid el 7
de agosto de 1676 y murió en el municipio
toledano de Orgaz. el 27 de febrero de 1750. Arquitecto español
del barroco, miembro de la familia
Churriguera. Fue Maestro
Mayor de la Catedral
Nueva de Salamanca e inició las obras de la Plaza
Mayor de Salamanca en1728. Realizó dos lienzos de la Plaza, así como otros importantes trabajos en Madrid y Valladolid.
Medallones del Pabellón Consistorial: Rodrigo Caballero
Rodrigo
Caballero y Llanes (5 de
agosto de 1663 en Valverde
del Camino — actual provincia
de Huelva - ????) fue corregidor Intendente General de Castilla en Salamanca durante el reinado de Felipe
V, aunque tuvo también las funciones de gobernador,
alcalde y juez en diversos lugares de la península
ibérica. Aparece también como Mariscal de campo. Es
reconocido por haber sido el que presentó una propuesta el día 9 de julio de 1728 ante el Ayuntamiento
de Salamanca con la intención de crear una Plaza Mayor más organizada y dividir la existente Plaza de San Martínn (de gran tamaño y muy desorganizada)
en tres secciones: la Mayor (que se convirtió ne la actual Plaza Mayor de Salamanca),
la del Mercado (antes denominada del Carbón) y la del Poeta Iglesias (antes de la Lonja ). Su proposición fue aceptada y años
después su imagen fue incluida en la iconografía de la plaza, en los medallones
ubicados en sus enjutas.
Medallones del Pabellón Consistorial: Juan Maldonado y Ordoñez de Villaquirán
Nació en Barco de Avila
hacia 1525, Era de noble cuna, hijo de D. Rodrigo Maldonado "el Gordo",
III Señor de Linejo y Torrecilla y de la casa solar de la Calle de Caldereros en
Salamanca, nacido hacia 1475, y de Doña Beatriz Ordóñez de Villaquirán (o
Villazán), oriunda de Zamora y también de ilustre Casa;
Capitán, natural de Salamanca, de edad de 27 años
(nacido en 1542), hijo de Lope Rodríguez de las Barrillas y de Doña Beatriz de
Castilla, "de buena estatura con una señal de herida en el labio
bajo". No hay duda que este Lope Rodríguez de las Barrillas (o Varillas)
natural de Salamanca, era también descendiente del Lope Rodríguez de las
Varillas Maldonado, bisabuelo paterno-materno de Juan Maldonado Ordóñez.Juan Maldonado pasó a Indias hacia
Medallones del Pabellón Consistorial: Amadeo I de Saboya
Amadeo Fernando María de Saboya (Turín, Piamonte-Cerdeña, 30 de mayo de 1845 – Italia, 18 de enero de1890) fue rey de España entre 1870 y 1873 con el nombre de Amadeo I, llamado el Rey Caballero, y primer duque de Aosta. Su reinado en España, de poco más de dos años, estuvo marcado por la inestabilidad política. Los seis gabinetes que se sucedieron durante este período no fueron capaces de solucionar la crisis, agravada por el conflicto independentista en Cuba, que había comenzado en 1868, y una nueva Guerra Carlista, iniciada en 1872.
Medallones del Pabellón Consistorial: Alegoría de la Segunda República Española
a Segunda República Española fue el régimen político que existió en España entre el 14 de abril de1931 (fecha de la proclamación de la República , en
sustitución de la monarquía de
Alfonso XIII) y el 1 de abril de 1939 (fecha del final de la Guerra Civil Española, que dio paso a
la dictadura del general Franco).
El numeral «segunda» obedece a la necesidad de distinguirlo del anterior
periodo republicano, la Primera
República Española (1873-1874).
Tras período del Gobierno
Provisional (abril-diciembre
de 1931), durante el cual se aprobó Medallones del Pabellón Consistorial: Alegoría de la Primera República Española
Alegoría de la Primera República Española
La Primera República Española fue el régimen político que hubo en España desde su proclamación por las Cortes, el 11 de febrero de 1873, hasta el 29 de diciembre de 1874, cuando el pronunciamiento del general Martínez- Campos dio comienzo ala Restauración borbónica en España. El primer intento republicano en la Historia
de España fue una experiencia corta, caracterizada por la
inestabilidad política. En sus primeros once meses se sucedieron cuatro
presidentes del Poder Ejecutivo, todos ellos del mismo Partido Republicano
Federal, hasta que el golpe de Estado del general
Pavía del 3 de enero de 1874 puso fin a la República Federal
proclamada en junio de 1873 y dio paso a la instauración de una República
Unitaria bajo la dictadura del general Serrano, líder del conservador partido
constitucional. El período estuvo marcado por tres
conflictos armados simultáneos: la tercera carlista, la sublevación
cantonal en la península
Ibérica y la Guerra
de los Diez Años en Cuba. La Primera República se enmarca dentro del Sexenio Democrático, que comienza con la Revolución
de 1868 que dio paso al reinado de Amadeo I, al
que siguió la República ,
y termina con el pronunciamiento del general Arsenio
Martínez Campos en Sagunto que puso fin a la República e inició la Restauración borbónica en
España.
La Primera República Española fue el régimen político que hubo en España desde su proclamación por las Cortes, el 11 de febrero de 1873, hasta el 29 de diciembre de 1874, cuando el pronunciamiento del general Martínez- Campos dio comienzo a
Medallones del Pabellón Consistorial: Juan Vázquez de Coronado y Anaya
Juan Vázquez de Coronado y Anaya (n.1523, Salamanca-
m.1565, Sanlúcar de Barrameda)
fue un adelantado y conquistador
español, hijo de Gonzalo Vázquez de Coronado y Catalina de Anaya y sobrino de Francisco Vázquez de Coronado. Pasó
muy joven a América, con sólo 17 años, y se estableció primero en México y
luego en Guatemala en donde comenzó a desempeñar cargos oficiales, tales como
diputado del cabildo de la ciudad de Santiago y Alcalde Ordinario de Guatemala.
Participó en acciones de Conquista de los actuales Guatemala y El Salvador; fue alcalde de la ciudad
de Santiago de Guatemala (hoy Antigua
Guatemala).
Posteriormente pasó a El
Salvador, en donde fue nombrado Alcalde Mayor de San Salvador en 1549; posteriormente fue Alcalde Mayor
de Honduras en 1556 y
después de Nicaragua en 1561.
En 1562 fue nombrado alcalde mayor de Nuevo Cartago y Costa Rica. Su acción
conquistadora en Costa Rica se caracterizó por su sentido
humanitario y su habilidad para negociar y formar alianzas con los reyes
indígenas. Recorrió gran parte del actual territorio costarricense y encontró
los lavaderos de oro del río de la Estrella (hoy río Changuinola, en territorio
actualmente perteneciente a Panamá).
En 1563 fundó la Ciudad de Cartago en el Valle del Guarco . En 1564 marchó
a España en demanda de ayuda real para
proseguir sus actividades y en 1565 el rey Felipe II lo nombró gobernador de Nicaragua y gobernador vitalicio de la Provincia de Costa Rica, le otorgó el título
hereditario de Adelantado de
Costa Rica con una renta anual y
le concedió un señorío territorial, también hereditario, en territorio costarricense.
Murió en 1565, en un
naufragio, cuando viajaba de regreso a Costa Rica. Su título de Adelantado fue
heredado por su primogénito Gonzalo Vázquez de Coronado y Arias Dávila.
CURIOSIDADES PLAZA MAYOR DE SALAMANCA
Llevamos un tiempo que sentarse en el suelo de la Plaza a
comer o merendar tomando un bañito de sol charro es muy popular.
Las quejas sobre los usos de la Plaza Mayor han sido
constantes desde que recordamos: que si los bañistas solares, que si las
casetas de la feria del libro, que si los conciertos. Algunos querrían que la
Plaza se vaciara de eventos y se limitara a ser el telón de fondo de tranquilos
paseos a su alrededor; que por otro lado también están muy bien.
Pero a lo largo de su historia, la Plaza Mayor lejos de
estar vacía de eventos, ha sido centro de la actividad de la ciudad.
Para eso fue levantada. Para acoger la vida de los
ciudadanos. Sus actividades comerciales (que determinaron la
necesidad de los soportales por los que hoy nos paseamos, para que los
mercaderes tuvieran donde cobijar sus puestos), y para acoger también sus
actividades lúdicas.
La Plaza Mayor es posterior a la época dorada de los
caballeros que a lomos de un caballo combatían lanza en mano. Sin embargo,
según Santiago Cividanes en suHistoria de la Plaza Mayor de Salamanca, la
Plaza en sus primeros años pudo ser testigo, aunque muy escasamente, de alguna
justa y combate caballeresco.
En esa época la nobleza ya no necesitaba entrenarse en el
arte de lanza y la jabalina, porque ambas habían quedado irremediablemente
anticuadas al explotar el descubrimiento de la pólvora. Sin embargo, el pueblo
charro siguió durante un tiempo siendo propenso a extasiarse con los combates,
y los nobles siguieron igual de encantados y de propensos a dar el citado
espectáculo. Y alguno todavía debió de darse en la recién nacida Plaza Mayor.
Muy ajenos a la problemática actual toros sí/toros no,
nuestros salmantinos antepasados celebraban habitualmente en la Plaza Mayor espectáculos
taurinos. El Ayuntamiento alquilaba los balcones y al parecer se sacaba una
pasta (los ayuntamientos siempre sacando tajada de todo, eso es universal de
todas las épocas).
De hecho el precio de alquiler de algunos balcones fue
determinante para la construcción de la Plaza, porque algunos inquilinos
adelantaron el dinero para disfrutar de los balcones cuando se hubiera
construido.
Los billetes que permitían la entrada al ansiado balcón se
redactaban a mano. Se conserva alguno de 1814 que daba derecho a ver los toros
desde un balcón segundo, de sombra:
<<Pagará al mayordomo de propios 290 reales y
verificado pasará con este “villete” [SIC] a casa de don Manuel San Martín,
donde recogerá otro para que el inquilino le franquee el balcón.>>
Había toros en la Plaza Mayor con mucha frecuencia: en
las fiestas de la ciudad, cuando se casaban los príncipes, y hasta cuando se
doctoraban estudiantes con posibles para financiar los festejos. A esto se
llamaba “doctorarse con pompa”. El que no tenía tanto dinero se doctoraba sin
tanta pompa, y en paz. Alrededor de 1846 dejaron de celebrarse corridas en la
Plaza Mayor.
Fue
por entonces cuando decidieron ajardinar el interior de la Plaza. Y en el
centro tardaron poco en situar un templete de hierro para que las
bandas de música amenizaran los paseos festivos de los salmantinos. Aquel
templete protagonizó una gran polémica, cuando en 1898 se decidió quitarlo de
la Plaza y trasladarlo a la Alamedilla. Los salmantinos se enzarzaron entre
ellos unos a favor y otros en contra del traslado del templete.
Los periódicos locales enfrentaron sus posturas. El
Adelanto lideraba la causa a favor de mantener el templete en la Plaza. El
Noticiero abogaba por emplazarlo en la Alamedilla. Se sucedían las cartas
al director, la recogida de firmas, las peticiones al Ayuntamiento…
El templete, ajeno a su protagonismo en la vida política y
periodística de la ciudad, se vio al final expulsado de la Plaza y recolocado
en la Alamedilla.
Mientras el templete de hierro envejecía arrinconado en la
Alamedilla, olvidado por todos, y expuesto al mal uso de chiquillos juguetones,
o de gamberros varios, se decidió en 1901 la conveniencia de construir un nuevo
templete en la Plaza mayor. Esta vez de madera. Según la prensa del período, el
templete de madera resultó ser un armatoste que no gustó. Se decía que mientras
estuvo en construcción parecía un patíbulo y una vez terminado una jaula de
canarios.
Un poco por lo feo del templete y otro poco por la tendencia
tonadillera de la época, al templete de madera le sacaron coplas enseguida:
¡Qué templete, cielo santo!
¡Qué idea,señor, más loca!
Verlo de noche da espanto
porque el patíbulo evoca.
Más que templete cualquiera
dice que tiene delante
gigantesca ratonera
o pajarera gigante.
La madera resultó ser material poco resistente y en 1906 el
estado del flamante templete ya no era bueno. Se temía hasta por la integridad
personal de los aguerridos músicos, que empezaron a tocar en el suelo sin
arriesgarse a subir al templete. Y como Salamanca es así, contradictoria y dada
a los prontos, se empezó a pensar en la conveniencia de traer de vuelta el
templete abandonado en la Alamedilla. Y el templete de hierro, convenientemente
reparado, volvió a su emplazamiento inicial en el centro de la Plaza Mayor.
Y allí vivió sus últimos años hasta que en 1918 nuevas voces
desde el Ayuntamiento clamaron por su desaparición. El adelanto recoge una de
aquellas sesiones consistoriales, en la que destaca la firmeza terca, casi
charra, de nuestro grandísimo don Miguel de Unamuno (contrario al
pobre templete de la discordia):
El Sr. Unamuno: el templete no hace falta en ningún sitio.
El Sr. Marcos Borrego: ¡Ah, pues allí en el Teso de la Feria
sería muy bonito!
El Sr. Riesco: Otra vez vamos a jugar al templete, como hace
años en que tan pronto se instalaba en la Alamedilla como en la Plaza Mayor. Y
no se acabará nunca.
El Sr. Unamuno: Quitándolo de todas partes se acaba
enseguida.
El Sr. Llópiz: Vendiéndolo como yo propongo. Esta sería la
primera reforma de la Plaza, hasta llegar a la de la desaparición de los
jardines y el asfaltado.
El Sr. Viñuela: pero eso de vender el templete como hierro
viejo… Además, está bien…
El Sr. Unamuno: Y estorba.
El Sr. Viñuela: Estorbará a su S. S.
El Sr. Unamuno: ¡Hombre!... ¡A todo el que tenga ojos en la
cara y sepa mirar!...
Aún con don Miguel de Unamuno en su contra, el templete de
hierro resistió en la Plaza Mayor hasta 1930. Los jardines que lo acompañaron
perdieron los árbolesun poco antes, en 1921.
La zona verde, primero sin árboles, y luego sin templete, se
mantuvo hasta 1954. Ese año Franco visitaba Salamanca y se aprovechó la ocasión
para eliminar la zona verde que restaba, y pavimentar.
Los jardines de la Plaza, aunque menos polémicos que el
templete, tampoco fueron del gusto de todos. Incluida también una fuente que
precedió al templete de hierro. Muchos de los salmantinos de finales del XIX se
referían a la fuente como “la ensaladera”.
A lo largo de la historia, la Plaza Mayor además de acoger
luchas caballerescas, toros, jardines, fuentes y templetes, fue también escenario
del despertar del cine. Hay testimonio escrito de que en 1882, para
celebrar el centenario de santa Teresa de Jesús, se proyectaron en la Plaza
Mayor los llamados cuadros disolventes. Imágenes unidas mediante fundidos
que se proyectaban al aire libre. Para ello hubo que colocar un andamio en la
Plaza sobre el que se extendió un gran telón para proyectar las imágenes. Se
proyectaron 60 vistas y los espectadores pudieron disfrutar del espectáculo
durante dos horas.
Las justas caballerescas en su época, los toros, las músicas
en el templete de hierro, en el templete de madera, los jardines con árboles, y
luego sin árboles, fueron protagonistas de polémica como lo son hoy los
bañistas solares, las casetas de la feria del libro, y los conciertos. Aquellos
entonces y estos ahora hablan de la importancia de la Plaza Mayor, de que el
corazón de la ciudad sigue latiendo en el mismo lugar y atrayendo a los
salmantinos y visitantes de todos las épocas.
De la plaza mayor decía Francisco Fernández Villegas
en Salamanca por dentro:
En la Plaza están los mejores comercios. En la Plaza el
paseo de verano, por los jardines, el de invierno, por los soportales. […] Las
fiestas son en la Plaza. En la Plaza estallan los motines; en la Plaza se
obtienen las noticias; en la Plaza se encuentran los que se buscan y los que no
se buscan. En la Plaza se apean de los coches los viajeros que vienen, y en la
Plaza montan los viajeros que se van. La Plaza es a Salamanca lo que a una casa
la sala principal.
Carmen Martín Gaite escribió sobre la Plaza Mayor:
Yo estaba acostumbrada a ver de vez en cuando grupos de
turistas que contemplaban arrobados sus medallones y cresterías, mientras
escuchaban las explicaciones de algún guía cansino o consultaban
una pequeña guía turística donde podía contrastarse lo real con lo fotografiado. Pero yo nunca la pude ver como un monumento, y sigo negándome a reconocerla en los libros de Historia del Arte que tanto la encomian. La veo como un espacio muy grato y nada solmene donde se percibe el pulso de lo cotidiano, donde se entra varias veces al día a buscar algo. Allí están los principales comercios y cafés, y he visto en mis viajes posteriores que sigue siendo lugar de reunión, donde vienen a parar los estudiantes, los que llegan del pueblo a algún recado, los ociosos, los contemplativos, los que han quedado con alguien y los que no.
una pequeña guía turística donde podía contrastarse lo real con lo fotografiado. Pero yo nunca la pude ver como un monumento, y sigo negándome a reconocerla en los libros de Historia del Arte que tanto la encomian. La veo como un espacio muy grato y nada solmene donde se percibe el pulso de lo cotidiano, donde se entra varias veces al día a buscar algo. Allí están los principales comercios y cafés, y he visto en mis viajes posteriores que sigue siendo lugar de reunión, donde vienen a parar los estudiantes, los que llegan del pueblo a algún recado, los ociosos, los contemplativos, los que han quedado con alguien y los que no.
Está bien cuidar la Plaza, y preocuparse de que no se
deteriore ni se ensucie con las actividades que en ella se realizan, pero sin
olvidar que nació para ser nuestra sala de estar. Donde escuchamos música,
tomamos un bocata, navegamos por internet y charlamos con los
amigos. En la Plaza Mayor lo monumental no puede vaciarse de lo cotidiano.
BIBLIOGRAFÍA
Historia de la Plaza Mayor de Salamanca. Santiago Cividanes.
1936
Historia de Salamanca. Villar y Macías
Salamanca por dentro. Francisco Fernández Villegas. 1889?
Rutas de Salamanca en mi recuerdo. Carmen Martín Gaite Coto
cerrado de mi memoria. Ruano, Charo. Salamanca: Consorcio Salamanca 2002.
El adelanto. Hemeroteca
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